Amaño de resultados, un nuevo tsunami

Tue May 29 8:54pm

Por: Samuel Navas | Foto: STR/Getty

Para: FOXDeportes.com


Una nueva ola de polémica arrastra al fútbol por las pesadas arenas de la corrupción. Y más que arrastrarlo por arenas parece arrastrarlo por alguna playa inglesa donde el material que recibe las olas son piedras puntiagudas. Italia es el epicentro del tsunami que lentamente parece llegará hasta Suramérica y Asia.


El Primer Ministro de Italia, Mario Monti, ha declarado que ‘se debería suspender el Calcio durante 2 o 3 años’ para sanear la liga de su país. La realidad es que no es tan descabellada su apreciación o sugerencia.


El fútbol, como ya cité en una publicación, nació en las regiones británicas cuando dos pueblos soltaban un esférico que tenía que ir a terminar a la plaza central del contrincante. Por supuesto que el fondo del juego era poner la bandera del pueblo en el territorio rival. El honor ante todo, el orgullo de vencer al rival y pasearse con la victoria hasta la próxima confrontación.


Las cosas cambian, todo cambia. Con el tiempo, aquella actividad se fue convirtiendo en deportes similares; el fútbol (soccer), Rugby y el American Football (como la NFL). Sin entrar a la extensa historia, estos deportes han llegado a nuestros tiempos a ser negocios, corporaciones, fuentes de ganancia y pérdida de capitales y como tales, se ven obligados a sobrevivir, inclusive a la sombra de las ilegalidades.


Hablando del fútbol (soccer) que tanto nos interesa, los jugadores han evolucionado en su mentalidad e intenciones de forjar la carrera. En el pasado, los futbolistas deseaban destacar en clubes locales, regionales o internacionales para tener el honor de ser convocados a sus selecciones nacionales para competiciones mundiales, olímpicas o continentales.


En nuestro tiempo, los jugadores son elementos de negocio, mercaderes de pasiones, íconos de la ganancia. La identidad se perdió en cierta forma. No se puede tachar o señalar a alguien por buscar una mejor remuneración, un mejor contrato, una mejor calidad de vida. Son pocos los que tienen el privilegio de destacarse en un deporte que se ha vuelto demandante, entrenos, juegos de copa, de liga, con selección, benéficos, exhibición, etc.  Los que no destacan se ven tentados a servir a intereses oscuros, ilegales o al margen del deportivismo, no todos debo aclarar.


El caso de Italia es delicado y no extrañaría que existan muchos más en otros países. Se vende el escudo por una mejora económica, se vende la camisa, se tratan derrotas y victorias por debajo de la mesa. Los jugadores, directivos y técnicos parecen no tener compromiso y su negocio ya no es defender un club sino más bien obtener dinero sin importar la forma.


El fútbol parece perder brillo, ya no es llegar a la final del Mundial o de los Olímpicos con la selección para levantar la bandera de un país con la mano empuñada en pleno festejo de victoria, ya no hay pasión por la revancha, las lágrimas dentro de los campos de juego se van extinguiendo, todo gracias a que la meta es llenar la cuenta bancaría, asegurar la vida hasta de los bisnietos. El amaño de resultados toma relevancia y esperemos que otros grandes nombres no se manchen con el tiempo.